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Armonía entre los pueblos gracias al arte

campus-2009Esta semana estamos todavía en la Toscana, ofrece la versión completa de un artículo publicado recientemente por la revista Città Nuova. Una escuela de danza es una asociación cultural. Para responder a una alarma de la ciudad y para dar ocasión a participantes y espectadores de cobrar conciencia de sus oportunidades como ciudadanos. La colaboración y el intercambio con otras ciudades. Un encuentro con la coreógrafa  Antonella Lombardo.


Paolo Balduzzi-  desde Montecatini Terme (Pt)

“Al principio, cuando nos conocimos, teníamos la impresión de que estábamos separados, pero después ya no se notaba ninguna diferencia”, me cuenta un joven del Camerún. “Aquí, se aprenden muchas cosas” –continúa una amiga que habla francés- “aquí, no sólo se comprende el cuerpo humano como medio de expresión de la belleza y de la armonía de la persona, sino que, sobre todo, se aprende a estar con los demás, a valorar los diferentes pensamientos, los otros modos de entender la vida e incluso la misma danza”.

Son algunas de las impresiones que los jóvenes me dejan antes de entrar en la sala de ensayos; son algunos entre los 32 participantes en el Cuarto Festival y segundo Campus Internacional “Armonía entre los pueblos” que ha  tenido lugar en Montecatini Terme, en Toscana, en las colinas sobre Florencia.
Antonella Lombardo me espera en su despacho, un alegre bazar donde hay fotos, comunicados de prensa por enviar, lecciones que preparar. Pero Antonella, como sucede con las madres, los maestros y los artistas, no pierde el ánimo y sigue cada cosa con tranquilidad y pasión.
“El Festival” –me cuenta-"tiene la finalidad de promover la adquisición de conocimientos y actitudes para establecer relaciones armónicas entre culturas, para crear un clima fecundo de relaciones orientadas al diálogo y a la colaboración intercultural. En cambio, el Campus escuela, de alto valor profesional, se dirige a jóvenes europeos y de otras procedencias, especialmente a los que provienen de áreas en conflicto o desfavorecidas como África y Oriente Medio, que se encaminan a ser profesionales de la danza, para hacer expresar sobre su propio escenario momentos de arte que proceden de diversas experiencias artísticas, corroborando la tesis de que precisamente estas últimas, en cuanto tales, pueden contribuir a identificar elementos compartibles de fraternidad”.     

¿Dónde está la raíz de todo el proyecto?
“Todo parte del concepto de que el arte puede ser un instrumento de unidad y no de división, y esto aplicado y comenzando por el territorio en que vivimos, donde tienen su sede tanto la Asociación Cultural Dance Lab como el Laboratorio Académico Danza. En esta zona, está muy extendida la plaga de la prostitución, lo que nos hace vivir en una situación de continua alarma. Junto con muchos otros que, como yo, comparten el ideal de la fraternidad universal, me pregunté qué es lo que podría hacer para hacer mejor el lugar donde vivo. Y así, si el cuerpo era desvalorado de ese modo, explotado y usado como medio de división entre personas, es justamente de ahí desde donde deberíamos partir y mostrar como, en cambio, el cuerpo es ante todo belleza y justamente armonía.  
El arte, instrumento transversal de unidad entre los pueblos, ha hecho el resto. Nosotros sólo hemos aportado nuestra profesionalidad, lo que era nuestro talento, para hacer ciertamente un servicio a la comunidad en la que vivo, pero permaneciendo ésta  abierta a las exigencias del mundo entero en el que actualmente estamos inmersos.  

Por lo tanto, el festival nace de la experiencia de la escuela...
“Exactamente así y hemos aspirado, ante todo, a la profesionalidad. No debemos olvidarnos de que
somos una escuela de danza y de que lo que proponemos con el festival no es solamente un ciclo de lecciones de alto perfeccionamiento impartidas por profesores de nivel internacional, sino también una experiencia donde tanto los estudiantes como los voluntarios que colaboran y los espectadores se sienten partícipes y actores de un principio de cambio. Bajo la insignia del arte, pueden compartir de modo “normal” experiencias que, de otro modo, parecen imposibles. Pensemos en los muchachos palestinos que sufren por no poder encontrarse con los muchachos hebreos que viven a pocos kilómetros de distancia y que, como ellos, tienen los mismos problemas, las mismas emociones, las mismas exigencias. Por no hablar de los que llegan de África: los que proceden de aquellos países no habían oído hablar anteriormente de la cuestión del Oriente Medio o de temas similares porque en su tierra el problema fundamental es el hambre. Es verdad que también con esto sudamos, lloramos, caemos y nos levantamos, pero siempre dispuestos a volver a empezar".

¿Y los jóvenes?
“Este año, han participado de Camerún, Francia, España e Italia, y de Oriente Medio llegaron israelíes y palestinos. Lo más impresionante de todo es la relación que se ha construido, no sólo con palabras sino con pasos, diría, pasos de danza, precisamente entre estos dos últimos grupos. Han descubierto que son hermanos, diferentes pero unidos por el mismo objetivo. Y la danza, su poder de expresión, de libertad y belleza, si se hace bien, ayuda tremendamente a este diálogo, que continúa posteriormente, cada vez que se encuentran, incluso cuando regresan a casa”.

¿Y en el territorio, ¿qué efecto tiene en vuestras ciudades esta experiencia mundial?
“Nuestro proyecto se puso en marcha, como decía antes, justamente para responder a una exigencia de la ciudad y quiere crear, para ser coherentes con los principios contenidos en el acto constitutivo de la Asociación, en la comunidad civil y particularmente en la escolar, una nueva sensibilidad respecto a temas de la paz, a los del rechazo de la guerra como instrumento ofensivo de la libertad de los pueblos y como medio de resolución de controversias internacionales. La relación con las escuelas es esencial y la velada final del Festival ha demostrado la sensibilidad de nuestra gente hacia esta temática. Quisiera subrayar que, actualmente, existe una colaboración entre varios municipios y entidades para estas citas: además de Montecatini, está Monsummano Terme, los 11 municipios del Valle de Nievole, la diócesis de Pescia, la Provincia de Pistoia y la Región Toscana, y otros se están añadiendo todavía”.      

Especial ha sido, este año, la presencia del Padre Ibrahim Fatas, párroco de Jerusalén ...
“El padre Ibrahim es conocido porque, durante el sitio del 2002, fue retenido, en lugar de muchas personas, en la basílica de Belén, evitando con su mediación un baño de sangre. Nos escribió hace algún tiempo explicándonos lo importante que es para los jóvenes la experiencia del Campus y del Festival porque “aquí, durante estos últimos meses, se han preparado para vivir y respirar la dimensión de la internacionalidad, en un lugar de paz y serenidad como Italia. Para ellos, ha sido muy importante, para su crecimiento y para la visión de un futuro con la esperanza de que la paz es posible para todos”. Nos ha invitado “in situ” a conocer más de cerca todo lo que ellos viven para comenzar , quizás, un recorrido de colaboración que vea en una relación de intercambio recíproco y de ayuda a las ciudades de Montecatini  y de los otros municipios, junto con el de Jerusalén, para poner en común sinergias para el bien de todos”.    

Como artista y coreógrafa, ¿qué quiere decir, para ti, seguir a estos jóvenes en un recorrido lleno de amenazas y que requiere sacrificio?
"Quiere decir hacer bien mi oficio, con honradez, y tratando de dar el verdadero sentido del arte al alumno. Arte entendido como educación a lo bello, a la mejora de la calidad de la propia vida, no importando si llegarán a ser artistas de “éxito”; lo importante es que, a través del arte, puedan coger las riendas de su propia vida y hacer de ella una pequeña obra de arte.
Porque, en el fondo, la felicidad de cada uno depende de la felicidad de todos; ninguno puede pensar en ser feliz en solitario, y la vida de muchos artistas lo testimonian: buscando el propio éxito
no se consigue ser libre y feliz sino esclavo. Pienso que los jóvenes que hacen esta experiencia lo sienten en su propia piel: gozar de los progresos del otro, estar contento si la interpretación del otro tiene éxito, como si fuera la propia; eso es lo que veo en las miradas de sus ojos, que no mienten. Este año, el tema era “La esperanza por encima del miedo” y todos hemos regresado a nuestro día a día con la profunda consciencia de que la esperanza que hemos experimentado en aquellos días no era una cosa abstracta sino algo vivo, real, que la Esperanza es una Persona también para nuestra ciudad”.    

Copyright Città Nuova 2009- http://www.cittanuova.it/contenuto.php?idContenuto=20402&TipoContenuto=articolo&idSito=1

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